Guitarras artesanales de Tisaleo, ZAID

Cuando la gente piensa en Tisaleo, automáticamente piensa en sus guitarras. Ven y conoce como en el taller ZAID, se mantiene viva esta tradición.
 
 
 
 

¿Qué debes saber?

  • Desde el centro de Tisaleo, se llega por la Liga cantonal del Barrio El Paraíso, la calle no tiene nombre, pero preguntando por el maestro Aníbal, es muy fácil llegar.
  • Atiende de lunes a sábado de 08h00 a 19h00.
  • Ofrecen guitarras y requintos, populares y finas. Las populares van de 40 a 50 dólares, las finas de 85 a 200 dólares. Las finas toman más tiempo, es un trabajo más elaborado, el tiempo de secado de la madera es más extenso y los materiales, como el pino, vienen del extranjero.
  • Las guitarras populares se venden como canguil, pero las que más orgullo le dan son las finas, que clientes de todo el país vienen a encargarle personalmente, dando instrucciones de tamaño, peso, color y alguno que otro detalle.

Pequeños saltamontes guitarreros.

Tisaleo es una tierra de profundas tradiciones, sus hombres y mujeres son hábiles con sus manos, manos que sirven para cultivar la tierra, para fabricar calzado, para hacer artesanías. Pero que también sirven para mantener viva la cultura de esta tierra que se expresa en hermosas canciones y fiestas populares para las cuales hacen falta muchísimas guitarras. De pronto por eso en Tisaleo varios de sus hombres se dedicaron, hace ya muchísimo tiempo a fabricar todo tipo de guitarras, desde las más profesionales – caras -, hasta las más populares, e incluso las guitarras con las que los niños de la ciudad comienzan a entonar sus primeras melodías.

La guitarra forma parte de la historia de Tisaleo y es por eso, que tal vez, un círculo en el tiempo se dibuja una y otra vez. Cuando se habla con los guitarreros, siempre se encuentra un mismo patrón, siempre hay un Néstor Labre encontrando a un Aníbal Yugcha para invitarle a aprender hacer guitarras, luego este Aníbal Yugcha repite la historia al buscar un nuevo aprendiz, un "pequeño saltamontes", que pueda heredar su arte.

Esta historia, es la de Aníbal Yugcha, un hombre de Tisaleo de 51 años, que a sus 18 años decidió hacerse guitarrero. Aníbal, recuerda sus años mozos, cuando le llegó un momento de alegría, cuando el maestro Néstor Labre, le invitó a su taller, lo recuerda con alegría, porque fue la primera vez en la que él pudo estar más en contacto con algo que desde muy niño le cautivó.

Amor imposible mío, por imposible te quiero.

Y es que, a los 5 años en una fiesta popular, específicamente en la Ingapala, pudo ver como alguien entonaba una guitarra. Pero era una guitarra lejana, no era su guitarra, era una guitarra a la que él no podía acceder ¿por qué las guitarras son muy caras?. Así empezó un romance, casi una fijación con ese instrumento que, aunque amaba, estaba muy lejos. Y a los 18 años fue cuando encontró un camino para llegar a su amor, pero no como el resto de personas, Aníbal se encontró con las guitarras, no para tocarlas, sino más bien, para construirlas.

Ya en el taller de su maestro, aprendió hacer las tareas más simples, desde cortar la madera, secarlas y cepillarla. Fueron cinco años que disfrutó la compañía de su maestro, solo cinco años, porque en el sexto, Aníbal decidió dar sus primeros pasos al abrir su propio taller, al que llamó ZAID y con el cual, hasta la fecha, en el cantón Tisaleo de la provincia de Tungurahua, sigue jugando a aprender, pues el arte de hacer guitarras siempre requiere de perfeccionamiento, siempre se tiene que seguir mejorando, encontrando nuevos caminos y trabajando en equipo. Y eso es lo que le gusta a Aníbal, por eso ahora, ya está buscando a un aprendiz.

Tisaleo, tierra de guitarreros.

Para Aníbal su oficio, el de guitarrero, es importante para el turismo. Nos cuenta que la música es alegría, llevar serenatas es hacer amigos, amigos de los pueblos vecinos, del barrio y que ahora vienen de todo el mundo. Los turistas lo visitan, miran con curiosidad su taller y de a poco se enamoran como él, al punto que varios van comprando una guitarra. Para Aníbal su oficio le da identidad a su pueblo, con orgullo nos dice que el mejor sinónimo de Tisaleo es guitarras. Y no se equivoca, pues las guitarras son un símbolo inconfundible de su tierra, son la identidad de Tisaleo.

Así que, si te gusta tocar la guitarra, analiza la que tienes, pues es muy probable, que tu compañera de tertulias haya nacido de las manos de guitarreros de Tisaleo.

Visita Tungurahua y enamórate de sus tradiciones.

 

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