La Cosecha Tagualó

Disfruta del aire libre, la naturaleza y de una gastronomía de primera, su menú se destaca por que nunca se repite, cada semana se recibe a los turistas con sabores y recetas diferentes listas para cautivar al más exigente gourmet.
 
 
 
 

¿Qué debes saber?

  • La Cosecha Tagualó, está ubicada en el cantón Píllaro, barrio Huaynacuri de la parroquia San Miguelito.
  • Este encantador lugar trabaja en fusionar el trabajo productivo de la comunidad con la cocina de autor.
  • Prueba unos contundentes desayunos desde los 8 dólares.
  • Todas las semanas el menú es renovado; tienen 2 opciones.
  • El menú de fin de semana que incluye plato fuerte y bebida tiene un costo de 15 dólares.
  • El menú de degustación que incluye 5 tiempos tiene un costo de 35 dólares.
  • Sus famosos brunchs, están disponibles solo bajo pedido, para grupos cerrados con 48 horas de anticipación por 15 dólares.
  • Ofrece una experiencia de camping, que incluye cena, desayuno, canelazo y fogata, por 15 dólares.
  • Atienden los días sábados, domingos, y festivos de 12h30 a 17h00.
  • Su menú está basado en productos locales y huertos orgánicos de la provincia de Tungurahua.

El hijo de los Alulema se ha vuelto loco

Así rumoreaban las malas lenguas, cuando regresaban de la de la hermosa finca de más de 100 años de antigüedad, que Juan Carlos Alulema había restaurado con mucha pasión y una visión clara: “esta será la casa de encuentro de los gourmets del Ecuador”.

Y es que la primera cosecha de clientes de la Finca Tagualó, cuando acudieron, unos invitados y otros por la curiosidad del rumor; llegaron pensando saborear unos ricos llapingachos, o mejor unos cuyes con papas, que sin duda en la mano del joven chef Alulema, tendrían un gusto especial.

¡Y nada!, resulta que lo que les esperaba eran una serie de 5 pequeños platos, uno más raro que el otro, primero estaba una crema de zapallo con mejillones y cebollines; luego un ceviche de wahoo y aguacate, le seguía una corvina en sango de verde y maní; esto para pasar a una sopa fría de tomate, sandía y queso de cabra; lueguito llegó una picaña de angus con chimichurri de tomate seco y chillangua; y de remate un postre que nadie supo de qué mismo era; y si bien todos dejaron limpios cada uno de los platos, y si bien, “para que mentir, todo sabía riquísimo”; esos primeros clientes no pudieron lidiar con su expectativa de encontrar platos típicos de la gastronomía ecuatoriana.

Cocina de autor con productos de la comunidad

Largo fue el camino que Juan Carlos tuvo que recorrer hasta regresar a la tierra de sus padres; primero estuvo el reto de graduarse de chef y luego el reto que para el significó conseguirse un espacio en las cocinas de restaurantes gourmets del Ecuador. Esa experiencia ganada a pulso, lejos de su Píllaro del alma, le sirvió para con esa dedicación que tienen los chefs cuando están armando sus invenciones, planificar cada uno de los detalles de su restaurante.

Cuando llegó a la finca de sus abuelos, respiro profundo, como lo hace el andinista que mira a la Mama Tungurahua desde su base; tomo una larga bocanada de aire puro y fresco de la provincia de Tungurahua, pues tenía claro, que la empresa que había trazado para su vida, era sin exagerar, temeraria.

En las cocinas de las grandes ciudades donde pulió su técnica, Juan Carlos aprendió bien que el secreto del buen sabor, no es sino la suma del esfuerzo de varias personas que comparten una visión, tal vez por eso para construir el sabor de La Cosecha Tagualó, busco los mejores ingredientes que tenía a su alcance.

  • Lo primero fue la tradición de su familia, esta tradición que cuando niño disfrutó en la finca del abuelo, alrededor de la mesa en donde por primera vez se enamoró de los sabores característicos de Píllaro, fueron esos aromas y texturas los que le llevaron al mundo de la gastronomía, y eran esos recuerdos los que definirían la sazón de su cocina.
  • Luego busco a los agricultores de la zona, para con ellos sellar un hermoso trato del cual se originaría la variedad de su menú, que siempre estaría en constante variación, pues la meta sería respetar el ritmo de lo que la tierra proporciona, generosas cosechas que siempre, siempre traen sorpresas.
  • Finalmente salió en busca de soñadores que compartieran su visión, 5 son los pillareños que desde hace 7 años acompañan a Juan Carlos, hombres sencillos pero comprometidos a sumergirse en un eterno ritual de aprendizaje, de los sabores, de las herramientas, pero por, sobre todo, de atención al cliente.

Siempre supimos que su visión sería exitosa

Así rumoran ahora las buenas lenguas, que de apoco fueron transformándose en gourmets locales, de pronto el shock de su primera degustación de 5 tiempos, se transformó en esa hermosa cultura que se crea alrededor de la buena mesa, de pronto los lugareños fueron descubriendo que tras de cada plato, se encerraban los sabores de las frutas y hortalizas que siempre participaron en sus platos, de pronto la locura del joven Alulema empezó a saber a genialidad.

No fue fácil impulsar la cocina de autor en la parroquia San Miguelito del cantón Píllaro, pero ¡Alulema lo logró!

Juan Carlos sonríe al pensar en la montaña rusa de emociones que ha vivido en estos 7 años, nos confiesa que en muchas ocasiones estuvo a punto de tirar la toalla, y nos dice que recuerda bien el momento que le permitió dejar atrás todas las frustraciones del primer año. Nos cuenta que una tarde, mientras recogía los platos, un cliente canadiense se le acercó, no sabe bien, si a felicitarlo o retarlo. Este canadiense le decía “mi padre es chef, tiene una estrella Michelin y hace lo mismo que tú, solo que él cobra 20 veces los que cobras tú”. Esa conversación marcó la historia de su restaurante, pues comprendió que era cuestión de tiempo, que la gente comprendiera en que consistió su propósito.

Y lo logró, su paciencia dio resultado y le dio la bendición de ser consciente que fueron sus primeros detractores, junto a los productores locales, su equipo de trabajo y hasta los medios locales y nacionales, los que pusieron cada uno, su granito de arena. Hoy los fines de semana, a los gourmets locales, se suman gourmets que llegan desde Ambato, Quito y Guayaquil, buscando comprobar la locura de Juan Carlos.

Si tú eres un amante de la comida típica ecuatoriana y no sabes qué mismo significará ser un gourmet, o si al contrario eres un amante conocedor de la buena comida; en la lista de lugares por visitar en Ecuador, debes ya, en este momento incluir a La Cosecha Tagualó en Tungurahua, como un lugar imprescindible. No te vas a arrepentir cuando en medio de la noche y alrededor de una fogata, Juan Carlos enamore a tu paladar con una hermosa procesión de sabores. 

Compartir: