Los Andes Asadero en Patate

En la parroquia Los Andes, del Valle de la Eterna Primavera, Patate; te esperan selectos cortes asados al carbón: Picañas, tomahawks, bifes, Tbones, bondiolas, corderos y tilapias; acompañadas de los mejores cocteles.
 
 
 
 

¿Qué debes saber?

  • Los Andes Asadero se encuentra ubicado en el Km 8 vía Patate - Píllaro, en el sector Los Andes, diagonal al GAD Parroquial junto a Tu heladería Los Andes y al parque central.
  • Se especializan en asados al carbón con selectos cortes: Picaña, tomahawk, bife, Tbone, bondiola, cordero, tilapias. Uno de sus platos más apetecidos es la picaña acompañada de vegetales, papas fritas y ensalada fresca. 
  • Su mote tradicional es hecho en leña y está acompañado de chicharrón, cuero, fajitas y queso fresco. Sus platos van desde los 3 hasta los 15 dólares.
  • Los Andes Asadero va ganando fama gracias a su amplia variedad de cocteles.
  • Atienden sábados, domingos y feriados desde las 12h00 hasta las 17h00. También ofrecen servicio a domicilio.

Patate el Valle de la Eterna Primavera

En el Valle de la Eterna Primavera, los colores de las frutas, la alegría de sus tradiciones y las bendiciones del Señor del Terremoto, se mezclan con el aroma que se desprende de los asaderos al carbón de la parroquia Los Andes.

Esta pequeña parroquia de Patate en los últimos años se ha hecho sentir en las preferencias de los turistas que visitan este Pueblo Mágico del Ecuador en busca de sus famosas arepas de zapallo, empanadas de babaco y helados de frutas. Y es que la oferta turística de Patate es amplia, innovadores restaurantes con espectaculares vistas y hosterías con auténticas experiencias de contacto con la naturaleza, han sabido ganarse el corazón de los turistas que explorar la serranía ecuatoriana.

Espíritu emprendedor de Patate

El aroma de unas picañas, bifes y tilapias es irresistible, se lo puede sentir en las calles de la parroquia, llega casi imperceptible al olfato de los turistas que caminan guiados por su aroma que de apoco se vuelve penetrante. De esa misma manera que va de lo sutil a lo determinante, nació el impulso del emprendimiento en el cuerpo de Eduardo Barrera, un joven patateño que sentía en su interior, un sutil ánimo por los negocios.

Eduardo recuerda como en el terreno donde hoy se levanta su asadero, su amplia familia se reunía los fines de semana para escapar del ruido de la ciudad. Entre partidos de vóley, bromas y risas, surgió en él, un amor por la gastronomía, tal vez fue su abuelo quien le llevó por los caminos del carbón, las especies y las carnes; o tal vez fueron sus familiares los que al festejar su sazón le motivaron a persistir en su afán de lograr el mejor sabor de las carnes.

Por años, este sentimiento se avivó en el corazón de Eduardo, y sin duda fueron los clientes de la heladería de su hermana, o más bien su apetito, que exigían un plato fuerte luego de saborear los helados, los que dieron el impulso final para encender el fuego de su visión: crear el mejor asadero de carnes en Los Andes.  

Determinante, así fue la llama que se encendió en Eduardo hace un lustro, cuando puso manos a la obra y abrió las puertas de una pequeña cabaña desde la cual ofrecía cocteles, logrando en pocos meses brindar los primeros asados. Hoy, Eduardo sonríe cuando recuerda su primera venta, la emoción de recibir la primera felicitación de un cliente satisfecho, es el motor que lo impulsa a seguir creciendo y sin duda el recuerdo de las historias de su abuelo le permiten afrontar los retos que la actividad empresarial le imponen.

Desarrollo turístico de Patate

Eduardo respira profundo, cuando piensa en estos últimos meses, en donde la crisis generada por el COVID-19 puso a prueba su determinación, meses complicados que le invitaron a reflexionar sobre el papel que su empresa juega en el desarrollo de su parroquia. Eduardo recuerda como junto a su hermana crearon la primera heladería y el primer asadero hace más de un lustro y piensa en el efecto multiplicador que logró su decisión determinante, pues a la fecha son más de una docena de establecimientos los que impulsan a su parroquia como un referente de turismo. Es ese efecto multiplicador, capaz de generar empleos y sonrisas, el mejor escudo que Eduardo tiene para afrontar las adversidades. Hoy cuando los viejos clientes le preguntan por su oferta gastronómica, Eduardo con orgullo responde: “Estamos listos”, y es verdad, pues estos meses le sirvieron no solo para reafirmar su compromiso de desarrollo productivo para su parroquia, sino que además le sirvieron para preparar medidas de bioseguridad para su clientela.

Eduardo se despide comentándonos, que más allá de la belleza de los paisajes patateños, más allá de los sabores de las frutas que generosamente producen sus tierras, Patate, Pueblo Mágico del Ecuador posee una vocación de servicio turístico de primer nivel.

Y tú, que esperas, este próximo feriado la ruta de tu GPS debe fijar a Tungurahua, destino bioseguro.

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