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Diablada de Pillaro Casa el Pacto

Observa la elaboración de las máscaras más artísticas de la diablada de Píllaro. Conoce el arte que encierran estas máscaras y los montajes artísticos de la diablada pillareña.
 
 
 
 

¿Qué debes saber?

  • Se puede visitar los 365 días del año la Casa El Pacto, sin embargo, si se desea el show se lo debe solicitar al menos con una semana de antelación, para poder preparar el espacio y el espectáculo. El horario de atención es de 8am a 6pm, sin embargo, si alguien llega a Píllaro y desea saber acerca de la diablada y de su arte, ellos les atienden en el horario que fuere.
    • Se encuentra ubicado en la calle Fundadores del cantón Píllaro, Barrio Cocha del Carmen. Para llegar desde Quito, toma la autopista E35 o Simón Bolívar hasta la entrada Ambato y toma el partidero a Píllaro, hasta llegar al centro del Cantón, ubica la calle Fundadores, ahí está la Casa El Pacto.
  • El costo por ingreso es simbólico, sin embargo, sugieren un aporte de 2 dólares, esto sin el show, ya que este espectáculo tiene un costo aparte y debe ser reservado.
  • El precio de las máscaras varía y depende del grado de detalle, complejidad, materiales. Las hay desde los 30 dólares hasta los 200 dólares. Así mismo, en este sitio tienen a la venta máscaras que son verdaderas obras de arte, su precio oscila entre los 100 y los 700 dólares. Estas máscaras también se encuentran en algunas galerías en Quito y en exhibiciones.

Casa Cultural El Pacto

Ítalo es pillareño, un artista plástico y gestor cultural comunitario. Su pasión por las artes la ha venido cultivando desde la infancia, se siente orgulloso de lo que hace y se le nota. Es bachiller en artes plásticas y también estudió en la Universidad Central del Ecuador.

Casa “El Pacto” nace hace 18 años, para aprovechar la experiencia que había acumulado y la cercanía a la comunidad que había logrado Ítalo, cuando trabajaba en un cargo público. Entonces nace como una agrupación independiente para compartir conocimiento con la comunidad. Se llama “El Pacto”, porque es un acuerdo sin papeles que hicieron con la comunidad para preservar y para comunicar las tradiciones de esta bella tierra.

En este proyecto están involucrados todos los miembros de la familia Espín Lara, ítalo, su esposa y sus dos hijos. 

Esta iniciativa contribuye al turismo capacitando y mostrando lo que es la “diablada de Píllaro”, para que la gente conozca de dónde nace y lo que tiene que ver con este multicolor y emblemático evento.

Ítalo nos comenta que cuando llegan visitantes los recibe y les da un tour, donde les va mostrando distintos elementos, y narrando historias de la diablada. Tiene una colección de caretas que remontan su fabricación a los años 70s, también tienen una exhibición permanente de la obra que hace junto a su hijo. En el momento en el que llegan a esta parte, es donde conversan acerca de la fiesta como tal. Luego les muestra su taller donde los visitantes pueden ver y palpar el proceso de creación de las afamadas máscaras o caretas. También, bajo pedido, ellos hacen un show de la diablada con bailadores.

Diablada de Pillaro personajes

Ítalo nos habla de los “diablos”, nos cuenta que esto se remonta a la época colonial, en donde españoles, dueños de las haciendas de la zona recreaban sus fiestas y tradiciones. Una de esas festividades era la conocida como “los santos inocentes” donde había música, baile y disfraces, sin embargo, cuando ellos se van, los pobladores de las comunidades aledañas recrean la fiesta, en donde se da un suceso simbólico muy interesante, “la toma de la plaza”, que consistía en tomarse la plaza, donde estaban dispuestas las instalaciones de la municipalidad, iglesia. Este acto simbólico era una suerte de reivindicación del poder de la unión de la comunidad. También nos habla de que el disfraz permitía de alguna manera liberar a quien lo usaba, justamente porque había anonimato, entonces podía hacer lo que quisiera sin ser identificado. Era una especie de “liberación”. 

No hay registros en la historia de esta tradición, puesto que al ser el diablo el personaje que encabezaba el espectáculo, los cronistas, por supuesto religiosos, no documentaron estos hechos para no autentificar esa figura.

Esta fiesta se ha ido transmitiendo oralmente de generación en generación. Antes era menoscabada por ser una fiesta de indígenas, sin embargo, ahora es un espectáculo que atrae a propios y extraños. En conclusión, la “diablada pillareña” tiene sus inicios en la fiesta española de los “santos inocentes”, pero, naturalmente, con toda esa riqueza y carga sociológica y antropológica de nuestros indígenas.

La diablada pillareña es ahora considerada como parte del patrimonio cultural del Ecuador; y no es para menos, puesto que es increíble toda la carga y significación que posee. Así como se reconce a las islas encantadas en Galápagos, Pillaro es reconocido por su diablada pillareña. 

Ítalo nos habla un poco de la técnica que la bautizó como “papel engomado”, ésta se utiliza para la confección de las máscaras de la diablada. Esta técnica utiliza papel maché que va siendo engomada capa sobre capa para conseguir su forma. En su base, las caretas son humanoides, con ciertos rasgos como los cuernos y colmillos, esto, ya que, los antepasados con estas máscaras pretendían hacer asustar a quienes les veían, y esa es la expresión que logran plasmar en estas creaciones. Con el paso del tiempo se incorporan cuernos verdaderos, de animales como chivos, venados, etc, a las máscaras, lo que les da más carácter e imponencia. De esa manera, va cambiando y separándose del aspecto humano y va tomando un aspecto más animal cada máscara. 

Cada generación va plasmando e introduciendo nuevos aspectos en las máscaras, y eso es resultado que la cultura y el arte siempre están mutando, cambiando, creciendo, y adaptándose al mundo y sus transformaciones.

Este proceso de transformación está expuesto en este espacio artístico

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