El Truchón de Luigi en el Valle Hermoso

Si estas de paso por Pelileo y te gustan las truchas asadas, debes preguntar por el Valle Hermoso, una comunidad donde Luis Paredes, te enseñará como se preparan las truchas en Tungurahua.
 
 
 
 

¿Qué debes saber?

  • Este lugar es más que un restaurante, pues brinda una experiencia que incluye senderos florales que conectan 15 piscinas de cultivo de truchas y otros peces, todo dentro de hermosos paisajes llenos de montañas y riachuelos, ideales para compartir en familia o para meditar.
  • Su especialidad es una amplia variedad de platos preparados con trucha: trucha asada, trucha frita o trucha al vapor, con un vaso de jugo de mora, tomate o babaco, todo a un precio de $5 dólares.
  • Cuenta con un salón de recepciones con platos especiales que se puede reservar bajo pedido: caldos de gallina, conejos, cuyes y parrilladas.
  • Esta ubicada en el barrio La Esperanza, del sector Valle Hermoso del cantón Pelileo. Para llegar, toma la vía que va a Baños, a ½ km de Pelileo Grande existe un desvío al lado izquierdo, es la entrada hacia el sector de Valle Hermoso. Desde aquí se debe direccionar por la señalética.
  • El horario de atención todos los días de 09h00 a 18h00

Un valle hermoso, lleno de truchas, tilapias y carpas

Aire purificado, senderos florales, un enorme totoral y criaderos de peces de agua dulce, son solo algunos de los encantos naturales que posee la comunidad Valle Hermoso del cantón Pelileo. Esta acogedora localidad tungurahuense complementa su listado de atractivos con un sabroso platillo. Se trata de la trucha asada; esta delicia es la especialidad culinaria por excelencia del lugar debido a su creciente desarrollo piscícola y a la fertilidad de su suelo.

El Valle Hermoso está protegido del viento y las temperaturas, por eso se mantiene entre 22 y 25 grados centígrados. Este privilegiado clima facilita la cría de peces como la trucha, tilapia y carpa, especies propias de ríos y lagunas montañosas; además del cultivo de hortalizas, granos y frutas andinas. Si bien la trucha es una especie que se adapta tanto a climas fríos como cálidos, en esta comunidad otro factor que favorece su crianza es la altísima pureza del agua. Proviene de las montañas y permite una mayor oxigenación de la carne del pez, lo que as su vez a efectos gastronómicos se traduce en mayor consistencia y sabor.

Complejo turístico el Truchón de Luigi

Desde el 2004, este emprendimiento familiar, liderado por Luis Paredes, es el sitio preferido de propios y extraños para degustar este platillo, el cual además se sirve con ensalada de hortalizas sembradas orgánicamente en Valle Hermoso. El comedor está a 10 minutos del centro de Pelileo y se encuentra en la parte baja de la vía que une a este cantón con Baños. Alrededor de 500 personas visitan este comedor cada semana. Además de poder degustar el plato insigne, allí es posible pasear por los acogedores y coloridos senderos, así como visitar las 15 piscinas en las que se crían, alimentan y reproducen los peces de agua dulce. Una de las pozas más grandes tiene un rudimentario puente donde los más pequeños suelen refrescar sus pies y retratarse.

“Buscamos que las familias disfruten de los atractivos de Valle Hermoso, no podemos ser egoístas con las bondades que Dios nos ha dado…”, agregó Luis Paredes.

Al sitio se accede en el primer desvío a mano izquierda de la carretera Pelileo – Baños, en esa dirección. Cerca de los predios orgánicos de Valle Hermoso también los visitantes suelen hacer meditación, a orillas de pequeños riachuelos y con otros sonidos de la Naturaleza.

“Esta es una de las actividades que los turistas practican mientras esperan la preparación del plato, cerca de 15 minutos. Luego de ellos se sirven la trucha asada, frita o al vapor, con un vaso de jugo de mora, tomate o babaco, todo a un precio de $5 dólares", concluyó Paredes.

Desde cero, pero con fe y optimismo

Ligia Ponluisa, es oriunda del caserío de Inapi, ella es esposa de Luis Paredes, propietario del “Truchón de Luigi”. Se decidieron a emprender, porque tenían demasiadas necesidades. Comenzaron desde cero, ese fue el momento más difícil. En sus ojos se nota cierta nostalgia, pero también orgullo. En el 2004 dieron el primer paso, iniciaron cultivando los alevines de truchas, para luego, cuando crecieran, venderlas crudas. En el 2009 pensaron en innovar, en preparar su propio producto, así que empezaron con su restaurante.

Ligia nos comenta que su emprendimiento ha ayudado a progresar a su comunidad, puesto que además de ser un atractivo turístico, es una fuente de ingreso para varias familias de la comunidad, pues han generado empleo. El restaurante tiene varias áreas, cocina, sala general con aforo para 80 personas, tiene también una sala de recepciones con capacidad para 180 personas, para la utilización se debe hacer reserva.

Algo más que un restaurante

Además, se puede visitar las piscinas de crianza de truchas, en donde se las puede ver en sus distintas etapas. Todas las piscinas son naturales.
Ligia nos cuenta que a medida que crecen van cambiándoles de piscina, desde que son alevines hasta que ya son truchas y están listas para consumirse. De esto suelen hacer un recorrido con los visitantes, para que conozcan el proceso y conozcan el producto que consumirán.

La oferta del restaurante, naturalmente incluye la trucha, en distintas preparaciones. También ofrecen caldo de gallina y los días domingos hay pollo asado, parrillada, cuyes o conejos, eso sí, bajo pedido previo.
Ligia nos despide con una sonrisa, nos invita a regresar. Su atención es una garantía de que disfrutarán de una excelente comida y un magnífico trato.

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