Subterráneo Buffet Restaurant en Huambaló

Yahuarlocros, caldos de pata, cuyes asados, fritadas, chicharrones, motes, choclos, habas, llapingachos ambateños, juntos en una fiesta que hace honor a la comida típica criolla de la Sierra del Ecuador.
 
 
 
 

¿Qué debes saber?

  • Subterráneo Buffet restaurant y servicio de catering, está ubicado en Pelileo en la parroquia Huambaló, en el barrio Centro en las calles Juan Montalvo y González Suárez a 50 m de la Iglesia Parroquial.
  • Se especializa en servicio de catering y de buffet libre. Sus platos más solicitados: yahuarlocro, caldo de pata, cuy asado, fritada, chicharrón, mote, choclos, habas, llapingachos ambateños.
  • El costo del buffet libre es de 7,99 dólares por adulto y 3,50 dólares por niño. El costo del servicio de catering depende del menú elegido.
  • Atienden los fines de semana de 12h00 a 17h00.

Huambaló en la Ciudad Azul de Pelileo

En Pelileo, la ciudad Azul de la provincia de Tungurahua, famosa por su industria textil del jean y por ser la cuna del pueblo Salasaka, que expresa sus tradiciones a través de artesanías que van, desde la confección de sombreros de paño, canastas de carrizo y todo tipo de prendas textiles que los turistas pueden admirar y comprar en la Plaza de Arte Salasaka y en su Mercado Artesanal Llikakama, se destaca la parroquia Huambaló como un nuevo destino turístico, lleno de emprendimiento y gastronomía.

Huambaló es reconocida en la Sierra centro del Ecuador por su pujante industria del mueble, que asocia a decenas de hábiles artesanos que ofrecen a visitantes nacionales y extranjeros una amplia variedad de muebles de excelentísima calidad. Actualmente a esta oferta turística artesanal, se suman una serie de emprendimientos gastronómicos que complementan la oferta turística de contacto con la naturaleza en los cerros de Teligote, Nitón y de la Cruz del Cotaló.

Comprar muebles en Huambaló “da hambre”

María Elena Paredes es una joven emprendedora que hace una década encontró una valiosa oportunidad mientras conversaba con los turistas que llegaban a la puerta de su casa. Oportunidad, pues ella se dio cuenta de a los turistas que llegaban de todas las regiones del Ecuador a su querido Huambaló, en busca de un juego de sala, o comedor; entre visitar una que otra mueblería, la tarde les alcanzaba con el estómago vacío.

Fue por eso, que esta joven tungurahuense, hace una década se armó de valor para abrir las puertas de una propuesta diferente de servicios gastronómicos. Para cumplir con esta meta, María Elena recurrió a los recuerdos de su infancia, ella pensó que, si a los 13 años, su curiosidad le impulsó hacer su debut en la cocina, sería esa misma curiosidad la que la guiaría a construir su sueño.

Curiosidad, ¡si señor!, pues de niña María Elena no sabía a qué se debía la fama de sus tías. En los recreos de la escuela ella escuchaba historias acerca de la sazón de las mujeres de su familia y ella sinceramente no comprendía el origen de esos rumores. Y es que, para ser sinceros, María Elena no conocía el concepto de una comida fea, pues toda su vida creció comiendo los manjares preparados en las cocinas de sus tías. Tal vez por eso, una tarde y a escondidas, tomó en sus manos un libro pequeño de recetas (Cocinemos con Kristy) y preparó su primer platillo. Cuando al fin probó su obra, algo que le quedó claro, su platillo si bien no sabía mal, le faltaba mucho, pero mucho para igualar la sazón de las Paredes.

Con esta idea clara, María Elena se convirtió en la ayudante de cocina de todas sus tías, de apoco mientras aprendía los secretos de la cocina de su familia, se graduó del colegio. Sin embargo, su curiosidad seguía intacta, es por eso que decidió estudiar gastronomía y al graduarse, no se detuvo en su interminable tarea de extender los secretos familiares, a los secretos de la comida típica de Tungurahua.

Un buffet de comida criolla serrana

Cuando pensaba en qué ofrecería en su restaurante, María Elena no sabía si lanzarse con su ya afamado yahuarlocro o con sus espectaculares llapingachos ambateños; la verdad no sabía si ofrecer sus caldos de pata, sus cuyes asados o sus fritadas. Esta indecisión finalmente tuvo un desenlace que hoy alegra el paladar de los turistas golosos que, como ella, no saben por cual plato típico de la gastronomía ecuatoriana empezar. María Elena abrió las puertas de un buffet, en donde libremente sus comensales pueden escoger entre todos estos platos.

Hoy al recordar el desenlace de su indecisión, María Elena suspira aliviada, pues sabe bien que muchas son las cosas que ha logrado en su ruta de emprendimiento. Ella se ríe, pues tiene la certeza que ninguna de sus tías pasaría vergüenzas al escuchar los comentarios que los turistas realizan cuando salen de su restaurante, con orgullo María Elena nos cuenta, que ha logrado mantener viva la sazón de su familia; por otra parte, María Elena nos cuenta la satisfacción que siente cada noche, cuando al regresar a su casa, el sentimiento de empoderamiento económico que late en su corazón, lo comparte con 5 mujeres que trabajan hombro a hombro en su negocio.

Huambaló más que muebles y artesanías

De eso se trata, de crecer en equipo, de compartir sueños y de transformar la prosperidad individual en la prosperidad de toda la parroquia. Hoy María Elena planifica la expansión de su negocio, tiene la mirada fija en poner en marcha un hotel, ella sabe bien que su curiosidad es efectiva y que, sin duda, a pesar de la crisis generada por el COVID-19, encontrará los caminos para recibir a los turistas que llegan por los muebles, ya no solo con su oferta gastronómica, sino también con la posibilidad de hospedarse, pues ahora en Huambaló, disfrutar de las actividades de turismo, pueden tomar más que una mañana.

María Elena tiene la certeza de que la oferta turística de Huambaló no parará de crecer, pues dice que si ni el COVID-19 logró truncar los sueños de su gremio, nada podrá detener la apuesta que su parroquia le ha dado al turismo, mientras sonríe nos dice que en toda tragedia siempre se puede encontrar oportunidades, mientras toma un respiro nos comenta: "Quién podría convencerme que en medio de una cuarentena encontraría la oportunidad de estudiar, implementar protocolos de bioseguridad y alistarme para enfrentar el futuro".

Si en este punto, ya le empezaste a ver peros y fallas a tu juego de comedor, no esperes más, y este fin de semana atraviesa las vías de la provincia de Tungurahua destino bioseguro y llega a Huambaló, te podemos asegurar que, si no regresas a tu casa con un nuevo juego de muebles, llegarás con la barriga llena y el corazón contento.

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