Hornados Carmita, Pelileo

La Campeona Mundial del Hornado te espera en Pelileo. Si eres fanático de la comida típica ecuatoriana. Éste restaurante es un paso obligado cuando visites el Ecuador.  
 
 
 
 

¿Qué debes saber?

  • Este restaurante ostenta el título de Campeón Mundial del Hornado, ganado en buena lid en el 2016.
  • Doña Carmita dirige este negocio desde la década de los 70, y se especializa en hornado, que en Pelileo se sirve con tortillas de papa, lechuga, mote y encurtido.
  • El plato de hornado de Pelileo va desde los $2 a los $3 dólares.
  • Se vende en los puestos de la Plaza 10 de agosto y en su propio local, ubicado en la Reinaldo Miño y Juan de Velasco, en el barrio central de Pelileo.
  • Atiende desde las 8h00, ¡hasta que se acabe el hornado!
  • Su local tiene capacidad para 50 personas, se llena todos los días y no es raro que la gente haga cola para saborear este hornado
  • Nota del autor: El título de campeona mundial del hornado, lo tiene bien merecido.

Una dulce condena

Perversa Hestia, que en una tarde guio mis pasos hasta Pelileo y colocó, a este gordito, frente a doña María del Carmen Ramos Llerena. Ya me la imagino, riéndose, mientras firmaba mi dulce condena.

Como explicarlo. Hornados hay muchos, y están dispersos en pequeños locales ubicados a lo largo de la avenida de los volcanes.

Soy riobambeño, y al escribir esta historia, siento un poco de angustia, bien justificada, pues estas líneas pueden implicar, el retiro de mi nombre, del testamento de mi madre.

En el Carchi, son famosos los hornados pastusos que, bañados en un caldito dulce, son el orgullo del norte del país. En la provincia de Pichincha el hornado quiteño viene con un jugo ligero y saladito, y para qué negarlo, es exquisito.

La provincia del Azuay, el hornado morlaco, no se queda atrás y ofrece unos hornados que, acompañados con un encebollado, hacen hablar cantadito a cualquiera.

Pero si hay un hornado que sobresale, es sin duda el del Chimborazo, el hornado riobambeño, se acompaña con un chiriucho agrio y que servido con un rompenucas (jugo de frutas enfriado con hielo sacado de los glaciares del Chimborazo), forman parte de la identidad de los riobambeños.

Y luego, luego está el hornado de doña Carmita, que desde Pelileo, llena de orgullo a la provincia del Tungurahua.

El mejor hornado del Ecuador

Incrédulo, espero sentado en el pequeño local de Carmen, que está ubicado en la Reinaldo Miño y Juan de Velasco, del barrio Central de Pelileo.

La colección de trofeos, no me inmutan, mi riobambeñidad sigue intacta. Más bien, la sonrisa de Carmen me mueve el piso, ¡pero no! Nada se iguala a las frases cariñosas de mis caseritas riobambeñas que me dicen, doctor, ingeniero, buen mozo.

El plato está servido, Carmen sonríe mientras ve como me llevo la cuchara a la boca.

Mientras saboreo el hornado de Pelileo, clarito escucho a mi madre que, con voz de júpiter tronante, pronuncia mi nombre completito, pero más fuerte escucho la voz de mi conciencia que repite, “benditos los jueces que le dieron el título a este glorioso hornado”.

Y es que el hornado de Pelileo, para mi sorpresa, tiene su propio sabor, sabor que no voy a describir, pues tal vez no encuentro palabras para hacerlo, o más bien porque quiero asegurar mi herencia familiar.

Rumbo al campeonato mundial

Roma no se hizo en un día, así tampoco el sabor del hornado de Carmita se improvisó en una tarde. Al contrario, Carmita tenía 12 años cuando una amiguita le propuso un trato: “Da vendiendo y compartimos la ganancia”.

Carmita era una guagua vivísima, enseguida vendió todo. Entre sonrisas nos cuenta que probaba un poquito, y de esas probaditas le salió las ganas de mejorar la sazón de su amiga.

A los 20 años, Carmita ya mandaba a hornear sus propios chanchitos, en cada envío probaba con algún nuevo aliño, los resultados, obviamente los media en función de las sonrisas y suspiros de sus comensales, a los cuales servía en su puesto de la Plaza 10 de agosto, ahora a cargo de su hermana.

Varios años debieron pasar, hasta que se animó abrir su propio local, que ahora es un imprescindible en la ruta de los viajeros gastronómicos, que la visitan de Quito, Guayaquil y de otros lugares del mundo.

El 10 perfecto, en el campeonato mundial del Hornado.

Nadie creyó que Carmita podría ganar el campeonato, ni su esposo, que no por malo, sino más bien por pesimista, pensaba que esa competencia era una pérdida de tiempo.

Nadie le apoyó, fue solita a la primera eliminatoria de Tungurahua, con asombro sus comensales vieron como Carmita instaló su primer trofeo en el local. 

Nadie creyó que Carmita pasaría el grupo de la muerte, pactado en Cotopaxi, grupo de la muerte, pues a ese punto llegaron las representantes del Carchi, Azuay, Chimborazo y Pichincha, que contaban con favoritismo. Pero lo logró, Carmita ganó su cupo para la final.

Otavalo, fue la sede del Campeonato mundial del Hornado del 2016 que recibió a 30 mil personas de todo el país.

Los participantes llegaban con barra, algunos con bandas de pueblo, otros con danzantes y juegos pirotécnicos, a la cita, Carmita llegó acompañada de su esposo, que desde ya se declaró como presidente de su club de fans.

Recuerda bien como luego de varias eliminatorias ella, junto a otras 4 finalistas, esperaban el veredicto de los jueces, que sin conocer a quien pertenecía cada plato, ya habían votado.

El 3er lugar fue para Pastaza, el 2do lugar fue para el dueño de casa. Un gélido frio recorrió la frente de Carmita, ni siquiera reacciono cuando el presentador anunciaba que el 1er lugar era para la provincia de Tungurahua.

Carmita sonríe, cuando cuenta que su primera reacción fue preguntar quién era la representante de Tungurahua.   

Humildad en la sonrisa de la campeona

La sonrisa de Carmita es generosa, no podría ser de otra manera, pues esta pelileña comparte su éxito con su pueblo, generando trabajo para 10 familias con las que atiende a sus comensales y a eventos particulares.

Sus manos son generosas, pues con ellas transmite cariño a cada uno de los pasos que se necesitan para hacer sus hornados, pues con ellas no mezquina a nadie sus platillos, que en muchas ocasiones son niños que llegan a su puerta con 10 centavos.

Carmita, duerme todas las noches tranquila, sabiendo que su receta no se perderá, pues la esposa de su único hijo, ya está entrenando para el próximo mundial.

No importa el problema, no importa la solución, me quedo con lo poco que queda entero en mi corazón, me gustan los problemas, no existe otra explicación, este si es una dulce condena.

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